viernes, 16 de septiembre de 2011

Preguntarse hace bien

Muchas veces estamos muy preocupados por encontrar respuestas rápidas, nos quitamos el placer de la búsqueda, de la conjetura, apurados por solucionar un problema, reclamamos la respuesta. Seguramente si nos dieran las soluciones de los ejercicios de matemática, lamentablemente perderíamos lo más atractivo de la matemática: la búsqueda de la respuesta.

Es en el ensayo y error donde la matemática esconde su magia. A quién le interesaría tener todos las respuestas, o mejor expresado, que gracia tendría el tener todas las respuestas. Los invito a imaginarse a que ya conocen todas las respuestas, entonces lo único que les falta es memorizarlas. Pero mejor aún, en estos tiempos modernos para que memorizar las respuestas, si perfectamente podríamos guardarlas todas en un Mp3. Entonces la búsqueda se limitaría a conectar el Mp3 a tu computadora y buscar la solución.

Sería genial, pues ya no tendríamos que andar buscando en libros, no tendríamos necesidad de compartir con los compañeros discusiones. Iríamos poco a poco inutilizando la “croqueta”, que sentido tendría pensar una respuesta, imaginarse una solución. Cuando un ejercicio no te salga, mientras un problema aún no tenga solución, es ahí en ese preciso momento que estás viviendo la matemática, pues yo creo que ante una pregunta, si bien es disfrutable encontrar la respuesta, es mucho más disfrutable el camino recorrido para hallarla.

¿Ustedes que opinan?

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El reparto de manzanas