martes, 20 de septiembre de 2011

La definición.

Motivado por el poco uso de la definición es que escribo esta crónica. Abierto a debatir y escuchar su opinión al respecto. La definición es una herramienta que es bueno saberla utilizar y jerarquizar. Afirmar no siempre es negar. 
 

En mi corta experiencia como docente de matemática, siento la necesidad de intentar aclarar algunos aspectos sobre la definición, la importancia o no de tener definiciones, la diferencia si las hay entre la vida real y la vida matemática.

Matemáticamente la definición es de vital importancia. Sobre todo a la hora de afirmar una proposición, por ejemplo, si queremos saber si el número 2 es un número natural, será la definición de número natural lo que nos permitirá afirmar si el número 2 es o no un número natural.

Dependerá del nivel que estemos cursando, cual o tal definición manejar. Si tomamos como definición de número natural: “conjunto de todos los número que podemos utilizamos para contar y el cero”.

Entonces cuando comenzamos a contar cuantos amigos invitaremos a nuestro cumpleaños, contamos: 1 Fulano, 2 Mengano,…Por lo tanto utilizamos el número 2 para contar entonces dicho número es un número natural. Ahora también es cierto que 18536 difícilmente lo utilicemos para contar, salvo que tengamos muchos amigos. Pero que no contemos habitualmente con el 18536, no desmiente el hecho que lo podamos utilizar para tal objetivo, por lo tanto 18536 también es un número natural.

Si queremos saber si 3,7 es un número natural, contemos: 1- 2 – 3 - 3,2 – 4 - …. Seguramente nadie cuenta o numera una lista de invitados de la manera anteriormente mencionada, por lo tanto podemos a afirmar que 3,7 no es un número natural. Entonces ¿qué tipo de número es 3,7? Con la definición que tenemos en esta crónica solo podemos afirmar dos verdades: 1) si un número es natural o 2) Si un número no es natural. Por lo tanto no tenemos en este momento herramientas para afirmar que tipo de número es 3,7.

Aquí queda abierta la puerta para la investigación, intentar responderse qué tipo de número es 3,7. Si este número no cae dentro de las definiciones que estemos trabajando entonces será necesario definir un nuevo conjunto de número para clasificar al 3,7. También será importante de evaluar si existen más números de este tipo como para definir un nuevo conjunto numérico o si estamos enfrente de una excepción. En este último caso la matemática tiene herramientas para salir del paso (será tal vez tema de otra crónica).

Volviendo a las definiciones, si yo les digo que soy hincha de Peñarol, entonces queda claro que no soy hincha de Nacional. Pero si yo les afirmo que no soy hincha de Peñarol ¿usted tiene certeza de que yo soy hincha de Peñarol? Piénselo un rato, ¿tiene certeza de que equipo soy?

Seguramente que no tiene certeza, matemáticamente necesitaríamos tener una definición de hincha de Nacional, para saber que características no cumplo o al menos no las cumplo en su conjunto. Entonces afirmar que 3,7 no es un número natural, no nos garantiza la certeza de afirmar si 3,7 es un número racional, irracional o real. Para tal objetivo será necesario contar con las definiciones de los conjuntos anteriormente mencionados.

En resumen, cuando estés enfrente de un problema y no sepas para donde arrancar. En primer lugar lee la letra del problema, verifica que manejas todas las definiciones que la letra del problema implica. Luego intenta desarrollar los datos de a uno sacándole toda la información que su definición te permita, y por último comienza a relacionar los datos.

Ante la duda, siempre recurre a la definición. Recuerda que tú tienes la herramienta para encontrar certezas y estas son independientes del profesor que te dio la clase. El único que puede limitar tú capacidad de pensar, soñar y crecer eres tú.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Preguntarse hace bien

Muchas veces estamos muy preocupados por encontrar respuestas rápidas, nos quitamos el placer de la búsqueda, de la conjetura, apurados por solucionar un problema, reclamamos la respuesta. Seguramente si nos dieran las soluciones de los ejercicios de matemática, lamentablemente perderíamos lo más atractivo de la matemática: la búsqueda de la respuesta.

Es en el ensayo y error donde la matemática esconde su magia. A quién le interesaría tener todos las respuestas, o mejor expresado, que gracia tendría el tener todas las respuestas. Los invito a imaginarse a que ya conocen todas las respuestas, entonces lo único que les falta es memorizarlas. Pero mejor aún, en estos tiempos modernos para que memorizar las respuestas, si perfectamente podríamos guardarlas todas en un Mp3. Entonces la búsqueda se limitaría a conectar el Mp3 a tu computadora y buscar la solución.

Sería genial, pues ya no tendríamos que andar buscando en libros, no tendríamos necesidad de compartir con los compañeros discusiones. Iríamos poco a poco inutilizando la “croqueta”, que sentido tendría pensar una respuesta, imaginarse una solución. Cuando un ejercicio no te salga, mientras un problema aún no tenga solución, es ahí en ese preciso momento que estás viviendo la matemática, pues yo creo que ante una pregunta, si bien es disfrutable encontrar la respuesta, es mucho más disfrutable el camino recorrido para hallarla.

¿Ustedes que opinan?

El reparto de manzanas