Las previas son todas muy distintas, por ejemplo las previas de un partido de fútbol no se asemeja para nada a las previas de una salida con amigos. Cómo también estas dos se diferencian a las previas del Liceo.
Las previas a las que hoy les quiero dedicar algunas líneas son a las previas que levantaremos aprobando el examen. No importa el año o carrera de estudio para el cual te estés preparando, todas tienen puntos de contacto. Algunas de estas semejanzas vienen dadas por los fluctuantes estados de ánimo. Arriba, abajo, abajo, arriba. Quienes sufren las consecuencias de estos cambios son las personas que conviven con nosotros. Padres, madres, hermanos, compañeros y amigos saben que en esas semanas podemos pasar de la alegría total al desánimo en tan solo cinco segundos.
Pasamos de no saber nada a ser unos genios y estar absolutamente seguros de que levantaremos la previa, para luego volver a caer en la nada volviendo a levantarnos para luego caer. Un subí baja constante. En donde será fundamental las horas de estudio que debamos y podamos dedicarle. Siempre se contarán historias de que fulano salvó la previa sin estudiar o que Mengano leyó la noche anterior y lo salvó. Pero solo dependerá de tu esfuerzo y estudio el no tener que depender de un milagro.
Porque no se terminó el mundo cuándo te fuiste a examen, simplemente, tu docente entiende que aún no has logrado alcanzar el nivel para poder enfrentar el próximo curso. Y deberás preparar los temas, estudiarlos un poco más a fondo, dedicarle más tiempo de lo que le has dedicado en el año, para de seguro, poder levantar la previa.