
Carlota es una gran aficionado a los caballos. Cierto día pasa por delante de un criadero y observa un magnífico ejemplar. Inmediatamente desea comprarlo, pero el propietario rehúsa vender el animal. Carlota insiste:
“Pagaré por él lo que usted me pida”.
“En tal caso – responde el propietario – he aquí lo que le propongo. Mi caballo está herrado y cada herradura está clavada con 6 clavos, o sea, 24 en total. Le cedo el caballo por el precio total de estos clavos a condición de que pague usted 1 peso por el primer clavo, 2 pesos por el segundo clavo, 4 pesos por el tercero, 8 pesos por el cuarto y así sucesivamente, doblando siempre hasta el vigésimo cuarto clavo”
“¡De acuerdo!”, contestó Carlota. Y se frotó las manos convencida de haber realizado un buen negocio.
¿Compartes su opinión? En realidad, ¿cuánto tendrá que pagar por el caballo?